Se despertó con los ojos enrojecidos, como si hubiera estado tragándose el humo del tabaco con la mirada. No en sentido metafórico. Llevaba varios días nervioso y aplastaba los cigarrillos de forma compulsiva en el cenicero uno tras otro sin terminar de fumárselos. El humo impregnaba su mirada y se pegaba a sus ojeras. Se acostaba pasadas las tres o las cuatro de la madrugada con dolor de cabeza. Con ese dolor que se clava en las sienes y es inaguantable. Sufría mareos y vomitaba el alcohol y la poca comida que ingería. Se quedaba tumbado horas en la cama, boca arriba, esperando una llamada telefónica.
sábado, 18 de enero de 2014
jueves, 16 de enero de 2014
Una noche de poesía con versos y métrica libres y una botella de vino
-Cazar una mariposa el vuelo y guardarla entre las manos es como pintar la fina línea que separa el cielo del mar o el firmamento de las dunas rojas del desierto esos anocheceres en los que parece que el cielo sangra. Hay que tener mucho tacto, precisión, sensibilidad, ternura, delicadeza y una capacidad artística difícil de definir. Es como intentar dar el beso perfecto. Ese beso irrepetible que te hace feliz y te entristece al mismo tiempo porque no volverás a sentirlo jamás -decía Mario San Martín recorriendo la espalda desnuda de Lorena con los labios, desde la cintura hasta el cuello, mientras ella apretaba las sábanas con las dos manos extendidas.
martes, 14 de enero de 2014
La Bakin' Blues Band en directo y una declaración de amor...
Un matrimonio bajaba las escaleras. No llevarían muchos años casados, pensó al verles, ya que en sus ojos aún se veía la ilusión de que el amor les duraría toda la vida y hasta que la muerte les separase. ¿Qué pasaría si pasados unos años, él la engañase a ella y la joven se enterase? ¿Qué pensaría acerca de los años pasados junto a aquel hombre que, estaba segura, nunca la engañaría, era el hombre de su vida y como marido y mujer sólo podían esperar más felicidad que la que habían tenido durante su época de novios? ¿Y qué pensaría él si descubriera un día cualquiera que ella le había sido infiel con otro hombre? ¿A qué fuego vengativo echaría para que ardieran los recuerdos funestos de una vida feliz que resultó no ser lo que parecía? Probablemente ante los ojos de Dios serían marido y mujer hasta que el Altísimo decidiera llevarse a uno de los dos, o a ambos al mismo tiempo. ¿Lo serían también ante los suyos propios de descubrir una infidelidad?
domingo, 12 de enero de 2014
Todos necesitamos ser felices
¿Cómo había llegado a la clase? ¿Cómo sabía que impartía conferencias en la universidad? ¿Era la primera vez que acudía a una o ya había estado en anteriores? Básicamente, esas eran las preguntas que le rondaron la cabeza desde que la vio hasta que terminó la charla y se quedaron solos en el aula. Sí, era ella. De eso no había ninguna duda. Las preguntas sin respuesta eran todas las demás, no si aquella mujer que le había pegado una bofetada a un alumno con la mano demasiado larga era la misma que la que conoció en el bar. Ella sonreía, sabía que su presencia le había descolocado y disfrutaba teniendo las riendas y conociendo las respuestas que Mario San Martín estaba buscando.
jueves, 9 de enero de 2014
Mentiras políticas, dictaduras, alianzas de civilizaciones... y al final, una bofetada
El último de los alumnos llegó al aula y se sentó. Era Guillermo Gómez, un joven de 22 años que solía ser de los más participativos en las clases de Mario San Martín. Ya estaban todos los que se suponía que iban a acudir a la charla de esa mañana. Mario los observó en silencio unos segundos antes de empezar a hablar. Minutos antes había escrito las notas habituales en la pizarra para guiar la clase y había pedido al personal de la facultad que preparara el proyector porque lo iba a necesitar. Sobre la mesa tenía una botella de agua mineral. Bebió un poco para aclararse la voz y empezó la clase sentado.
martes, 7 de enero de 2014
Cuando Matt Gordon por fin mata a su mayor enemigo. Fin de la novela
Uno, dos, tres, cuatro y cinco. Cinco disparos. La pistola no tenía más balas y no podía llenar con más plomo el cuerpo de ese hijo de la gran puta cuyo cadáver se estaba desangrando a sus pies. La lucha de cuarenta y tres años por fin llegaba a su fin. Había sido cruenta, se había cobrado la vida incluso de personas inocentes que estaban en el momento equivocado en el peor lugar posible. Otros no. Esos se habían merecido la bala en la sien, en el pecho o en la boca. Pero la madrugada del 4 de octubre de 1981 todo terminó. Matt Gordon había matado a su peor enemigo.
domingo, 5 de enero de 2014
Habitación 14. El amanecer y el primer tren de la mañana siguiente
Fermín llevaba dormido más o menos una hora en su banco habitual. Fue trabajador de Telefónica en los años setenta y ochenta. Lo despidieron por llegar borracho una mañana al trabajo. No era la primera vez, sino la tercera. La segunda le advirtieron de que si volvía a hacerlo, lo despedirían. La primera lo salvó un compañero que al verlo, se lo llevó a casa y le dejó durmiendo la mona todo el día. Acababa de divorciarse. Ángeles, su exmujer, le dijo que ya no aguantaba más una relación en la que el amor no era más que el recuerdo de un falso oasis en mitad del desierto. Ella había coqueteado con escribir algún libro de poesía en su juventud, y con cuarenta y cinco años aún conservaba su capacidad literaria. Aunque fuera para romperle el corazón a un hombre que nunca se dio cuenta de que algo fallaba en la relación. Fallaba lo más importante.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)